Momentos y cambios

Change-Ahead-Sign

Me parece que en ocasiones, bueno, en muchas ocasiones, no alcanzamos a creer del todo que cierto momento llegue. Momentos que parecen tan distantes que simple y sencillamente no son reales. Eventualmente esos momentos llegan. Luego de más dificultades de las esperadas, como es típico, pero llegan. La vida tiene esa característica tan propia de nunca detenerse, aunque a veces lo parezca.

Hoy se llegó el momento de volver a escribir en mi blog, pero esto es sólo uno de los pequeños efectos secundarios de haber terminado cierta etapa de mi vida. Es interesante, hace muchísimos años que una pequeña frase se grabó en mi mente: “No hay día que no se llegue, ni fecha que no se cumpla.” Supongo que habría que añadir que lo que ocurra en esos días y esas fechas no está garantizado, eso depende de infinidad de factores. Uno de esos, claro, uno mismo.

Pues llegó un día, llegó una fecha y llegó un momento en mi vida. ¿Debería sentirme feliz? No lo sé. Muchas personas que en estos días están viviendo el mismo cierre de etapa que yo demuestran su felicidad, su afán de celebración. Yo más que feliz estoy un tanto extrañado y casi diría que tengo curiosidad por eso. Pero sobre todo estoy tranquilo y expectante. Para mí no ha llegado el momento de celebrar.

De momento sólo tengo la sensación del que ha hecho bien su trabajo. La satisfacción de saber lo que para mí significa lo que he vivido. Hice tanto como buenamente pude, con los errores, fallas y decepciones que no se pueden evitar. Pero hasta donde me lo permitió el corazón y la razón estuve, como dicen por allí: “Al pie del cañón.” Venga lo que venga, sé que lo que pude poner de mi parte, lo puse.

Podría compartir por aquí poco o mucho de lo que ocurrió a lo largo de los últimos años, pero elijo reservarlo para mí. Momentos positivos, negativos, alegrías, frustraciones, lo que cada uno haya sido me queda para volverlo parte de mi historia. Su significado, su enseñanza es mi experiencia. ¡Ah, tan útil palabra! La vida es un cúmulo de experiencias.

Lo que sí quiero compartir es que llegó el momento en que esto dejó de estar en mis manos. Y hoy espero. Espero y confío. Será lo que tenga que ser y así lo aceptaré pero me quedo tranquilo sabiendo que todo lo que pude dar de mí, lo dí.

Y, por supuesto: Tengo en mente pronto volver a escribir algunas de mis pequeñas historias o poner mis pensamientos en texto. Lo que siempre he hecho por acá. Debo admitir que me ha hecho falta. No era lo que planeé cuando inicié este blog hace años, pero escribir en él se volvió un ejercicio de autoexploración que no deseo dejar de hacer. Pero eso deberá esperar para la próxima, porque por hoy todavía estoy en proceso de adaptarme a los cambios.

Divagando

3.1265567094.musing---vaduz

¿Y si sólo escribo sin ningún propósito tema en mente? En un par de ocasiones lo he hecho, pero no aquí de manera pública. Los resultados de esos intentos fueron bastante caóticos. Es curioso releer lo que uno mismo ha escrito cuando no se detiene a pensar demasiado en ello. Supongo que es una forma muy antigua de hacer journaling. Después de todo en el concepto de “diario personal” tradicional no se contemplaba que lo escrito fuera a ser público. Mucho menos como los blogs electrónicos de estos tiempos que toman en cuenta a la audiencia, en especial los que se utilizan como fuente de ingreso, donde el autor siempre está considerando ¿Qué le puede interesar a mis lectores?

En mi caso, como dije desde el primer post, este blog se trata más de descubrir qué produce mi mente que de cumplir con los gustos de quien lo lee. Me gusta publicar, me gusta saber que las ideas que deseo compartir están disponibles aquí para quien sea que se interese en ellas. Pero, a final de cuentas, llevo este blog más como un archivo personal de ideas y sensaciones. No releo mis posts con frecuencia pero de vez en cuando lo hago y redescubro un pensamiento que en su momento fue valioso. Esa parte me gusta, poder redescubrirme.

Hablando de este blog, algo que siempre me ha parecido curioso es que en persona no soy mucho de comentarle mis pensamientos a cualquier persona pero por aquí tiendo a hacer un poco más de eso. Nunca he escrito con lujo de detalles sobre situaciones personales pero hay un poco de eso. Es más, hay unas cuantas historias que son pura ficción y la inspiración del momento pero hay muchas otras que describen alegóricamente cosas que realmente viví, pensé o sentí. Imagino que no hay mucha sorpresa en eso. Las personas que mejor me conocen suelen hacer una buena interpretación de mis historias, aunque en ocasiones escribo alguna que en verdad resulta indescifrable.

¿Han intentado el dibujo como medio de expresión? No tengo ningún tipo de habilidad para dibujar pero en alguna ocasión lo he intentado. Una vez me dijeron que mi dibujo era el más extraño que habían visto. Fue curioso. El impulso por hacerlo surgió de repente y en verdad no tenía nada especial en mente cuando lo inicié pero la imagen se fue formando rápido en mi mente y como pude traté de plasmarlo en el papel. Al terminar alguna parte casi intuitivamente sabía qué agregar, venía a mi mente un elemento que yo no había planeado pero que sabía que debía estar allí. ¿Será eso la tan famosa inspiración? Nunca lo había experimentado tan vívidamente al hacer un dibujo, fue interesante.

Creo que ya no seguiré. ¿Podría escribir más? Claro. Hay locuras suficientes en mi mente como para seguir por un buen rato pero no todas tienen porque acabar aquí. Al menos no esta noche.

Perder no es mi estilo

1345421452_0

En estos días he tenido una gran cantidad de cosas de las cuales ocuparme y por las cuales me preocupo. Últimamente los ánimos con frecuencia pasan por el cansancio, la frustración y el estrés. Dicen que así es la vida y que ni modo, ¿Qué vamos a hacer? De vez en cuando las cosas me llevan cerca de mis límites y me vuelvo irritable o tal vez un poco tosco, lo reconozco. Pero sé que si me siento así es porque aunque esté tentado a dejarlo todo, a agachar la cabeza, aceptar que las cosas no me resulten y olvidarlo, simplemente no lo puedo hacer. Perder de esa manera no está en mí.

En la vida siempre se puede perder, de hecho ocurre muchísimas veces, eso simplemente nos toca aceptarlo. Lo que no puedo aceptar es perder porque me rendí. Para caer se debe caer luchando. Si al final pierdo, pues pierdo, pero no sin ponérselo muy difícil a la vida. Hay que vender cara la derrota. No cara, carísima. Mi estilo es ganar. Si tengo que perder, no voy a permitir que ocurra sin hacer todo lo que pueda para evitarlo.

Quien no defienda sus propios intereses jamás los verá respetados. Quien no luche por lo que desea nunca lo va a alcanzar. El detalle con la vida, que es tan “especial” a su manera, es que alguien puede luchar y esforzarse al máximo y aún así no lograr nada, no alcanzar sus objetivos. Es infinitamente frustrante, sí. Pero hay valor en perder de esa manera. Ese tipo de derrota tiene una dignidad que se pierde en el momento en que alguien se rinde. Todos tenemos más capacidad de la que creemos, si la explotamos terminamos por sorprendernos a nosotros mismos. En cuanto a nuestras aspiraciones nuestro peor enemigo es precisamente ese malnacido deseo de rendirse y hay pocas cosas más dulces que vencer al peor enemigo.

Hasta aquí les dejo esta pequeña promoción del “perder no es mi estilo” como filosfía de vida. Ánimo a todos!!

La diosa del caos

957e9c69ac3c57b05d6e4e0c8d1956cc

Aquí viene el sol y con él vengo yo. Aquí viene la lluvia y con ella vengo yo. Nada más importa, sólo que he llegado. No has de decir mi nombre, pero me reconocerás como tu diosa. Soy la diosa de la tortura y de mí nadie se esconde. Yo soy los vellos de tu brazo cuando se erizan. Yo soy el susurro que se filtra por tu oído. Yo soy el suspiro de las doce de la noche. Yo soy quien planta esas ideas en tu mente.

A mi paso dejo caos. El mundo entero tiembla y sucumbe a mis pies. Muchos me maldicen y sin embargo todos ellos me necesitan porque yo soy vida y lejos de mí sólo hay vacío. Soy la sembradora de sonrisas. Soy el gérmen incómodo pero deseado. Soy la vibración incontrolable de tus átomos.

“No. Ya no sé nada de eso. Ya nada me importa,” me dijiste inocentemente, pero nadie puede contra mí. Te resistes y un soplo de mi aliento derriba todas tus defensas. Yo soy vida, ya te lo he dicho. Soy vida con todo lo que eso significa. Y ahora todo es tan agradable porque ahora es intenso y es real. Porque a pesar de tus evasivas te he tocado y ya no lo puedes prevenir.

“Es extraño, es diferente. No es lo que tenía en mente pero ha nacido una duda.” La llamarías una duda razonable? Tal vez lo sea o tal vez no. Pero has de saber que esa duda es fruto mío. Porque visito al que no me espera. Remuevo lo que yace inmóvil. Yo incendio el bosque. Yo inundo el desierto. Yo hago a las estrellas explotar.

“No sé. No puedo. Esto te afecta, quizás sea mejor tomar distancia.” Tantas veces he escuchado eso cuando hablan sobre mi trabajo. Y sí, lo digo claramente: fácil no soy. Más bien todo lo contrario. Pero nadie me resiste, todos me desean porque en el fondo es mejor tenerme. Porque yo ilumino allá donde sólo había sombras. Porque yo soy el pulso de un corazón excitado.

He escuchado mil y una historias, he escuchado todas las razones y todas las excusas. He visto lo mundano y he creado lo divino. Nada me detiene, nada me restringe. Si sueñas, sueñas conmigo. Si vives, vives por mí.

A propósito del “Día del amor”

old-couple-bench

Aprovechando estas fechas se me antoja platicar un poco del tema. Hace casi dos años escribí un post sobre esto, supongo que ya es aceptable revisitarlo. Quizás últimamente, influenciados por la cultura, se les haya pasado la idea del amor por la mente. Así que hoy quiero retarlos, les tengo una pregunta muy sencilla y espero que traten de darle su propia respuesta, yo les compartiré la mía: ¿Qué es el amor?

El amor no es (sólo) un sentimiento. Más que sentir amar se trata de elegir, por esa razón sólo puede amar quien se conoce a sí mismo, porque sólo así se reconocen las propias aspiraciones e ideales. Por esto, en mi opinión, el amor de pareja sólo lo pueden vivir dos adultos. Se necesita mucha madurez para realmente comprender lo que la palabra amor implica. Y por eso no la deberíamos usar en vano. Digan “te amo” sólo a unas cuantas personas en su vida, sólo cuando sepan sin duda que es real.

El amor se puede expresar en el mundo físico de muchas formas, las típicas son besos, abrazos, sexo. Pero esas acciones no son el amor en sí mismas. Son sólo un destello, son una representación de la intimidad que comparten dos personas pero esa intimidad, en el verdadero amor, va mucho más allá del aspecto físico. El amor implica la mezcla, no de dos cuerpos, sino de dos almas. Es ese punto el que lo hace sumamente poderoso, porque atreverse a vivir así implica vulnerabilidad.

Si es amor ha de transformarte, si no lo hace no lo es. Hay amores largos, los mejores, y muchos otros que se pierden con el tiempo, pero si en verdad es amor te va a cambiar, puede que para bien o para mal, pero inevitablemente te afecta. Es por eso que da miedo y hoy muy pocas personas se atreven a vivirlo en verdad. Porque el amor conlleva una fuerza que altera los pilares de tu propia alma. Por eso hoy hay muchísimas personas frías y cínicas, porque dejamos de entender lo que realmente implica una relación de pareja.

Amor es compañía. Amor es saber que puedo disfrutar de la vida sólo pero que todo adquiere una nueva dimensión con alguien valioso a tu lado. Esto implica una personalidad fuerte porque para poder recibir primero se debe ser capaz de dar. Ser lo suficientemente fuerte para escuchar, para apoyar, para cuidar, para sentir lo que siente el otro y dejar que te afecte. Amor es compartir en silencio esa tarde fresca en la terraza. Amor es ese abrazo al final de la noche con un “Feliz noche” al oído y un pequeño beso. ¿Cursi? Tal vez, pero no es la acción lo que importa sino lo que representa. Amor es compartir, pero lo que se comparte no es simplemente un sentimiento, lo que se comparte es la vida misma.

El amor no es egoísta, pero tengan bien claro que tampoco es un martirio. Amar no quiere decir poner los intereses del otro por encima de los propios. Amar no es un acto de sacrificio, no es aceptarlo todo. Amar es trabajar en equipo. Amar es tener la confianza para hablarlo todo, la madurez para respetarlo todo y exponerlo todo. Amar es compartir los intereses y deseos, los planes y sentimientos del uno con el otro y coordinarlos. No se trata de una persona siguiendo a otra en su camino sino de dos personas creando un camino compartido.

El amor no es una posesión. No es algo que podamos obtener y almacenar. Me gusta como lo pone Og Mandino en una frase: “El amor no esta allí, detenido como una piedra, debe ser hecho, como el pan: recreado todo el tiempo, hecho nuevo.” El amor no se tiene, el amor se vive y se crea constantemente. Parece redundante pero para vivir el amor hace falta la decisión consciente de amar. El amor debe elegirse. Por esto el amor es una fuerza creativa, porque no es estático sino proactivo.

Para amar hace falta que la otra persona refleje mucho de lo que uno mismo es. Se debe ser capaz de entender su forma de pensar y actuar, su pasado y sus sueños de futuro. Pero no se necesita una copia del yo. Debe haber lugar para la admiración, para la intriga, para la curiosidad, para la exploración y el descubrimiento. Debe haber cimientos compartidos sobre los cuales construir y también espacio para conocer cosas nuevas gracias al otro. Ha de permitir que la pareja se muestre mutuamente nuevos enfoques, de manera que ambos crecen.

Bueno, lo dejo hasta acá. Unas cuantas ideas muy particulares. Un último comentario: sólo podrán vivir el amor junto a alguien que comparta su forma muy personal de entenderlo; si no, podrá ser cualquier otra cosa, pero no será amor.

El cielo nocturno

The-Night-Sky-by-Eric-Hines-1024x682

Recientemente tuve una conversación en la que mencioné la idea de ver el cielo por la noche. Es curioso porque, en un sentido, no tiene nada de extraordinario, es algo que podemos hacer con la mayor frecuencia y lo que veamos nunca será más que unas pocas cosas: nubes, la luna, las estrellas y la oscuridad. De vez en cuando algún fenómeno más inusual pero en general las cuatro cosas que menciono.

En realidad, tomarnos un momento para apreciar el cielo nocturno es algo que no hacemos con frecuencia a pesar de que tenemos todas las facilidades para hacerlo. Usualmente pasamos nuestras noches bajo techo y aún cuando estamos fuera, al aire libre es poco común que nos detengamos por más de unos segundos a dirigir la mirada hacia arriba. Quizás no lo hagamos porque lo damos por sentado, lo damos como lo más normal y natural del mundo. Lo damos por descontado. Curioso.

Admito que yo tampoco lo hago con frecuencia, pero quería compartir una idea. El asunto es que me llama la atención que a pesar de ser algo tan simple resulta algo tan poderoso. No puedo hablar por los demás pero creo que tampoco soy el único, el cielo nocturno tiende a llevarte hacia un estado de ánimo muy específico y muy particular. Te da una sensación de calma, te hace recordar que sos parte de un todo infinitamente más grande. Que tus asuntos personales, tus preocupaciones, sueños, tu vida entera son sólo una ínfima parte de la realidad. Menos que un suspiro suspendido en un instante del tiempo y el espacio.

Allá afuera, a distancias que no podemos comprender en nuestras mentes, hay miles de millones de estrellas, planetas y seres que no podemos imaginar. Allá afuera el tiempo es inmemorial, todo ha estado desde hace una eternidad y seguirá estando una eternidad después de que nosotros desaparezcamos. Cien años luego de nuestra muerte ya no seremos recordados, como mucho seremos una colección de datos archivados en alguna computadora que han quedado flotando en Internet. Quizás este mismo post esté disponible de alguna manera mucho después de que yo haya muerto.

¿Por qué el cielo nocturno me lleva a pensar en este tipo de ideas? Está bastante claro supongo. La escala de las cosas te refresca la perspectiva. Te recuerda que ninguna de tus preocupaciones del día a día es tan importante como parece. No digo que la vida no requiera esfuerzo, no promuevo la apatía ni la temeridad. Considero que hay un camino ideal para crecer y desarrollarnos. También creo que no se debe vivir con la cara al suelo y la mente encerrada en problemas y preocupaciones. No se debe vivir ahogado y sin esperanzas perdido en el día a día. Eso sería desperdiciar una vida que de por sí es increíblemente efímera. Una vida que es sólo un instante, una partícula, a la vez insignificante y completamente maravillosa.

Los dejo con una canción que, a mi juicio, describe de manera excelente la sensación de la que les platico.

El despertar

stargirl

Ha estado dormida y hoy vuelve de un viaje intemporal. Su peso ha doblado la hierba. El calor del Sol abrasa su cuerpo desnudo y en su mente nota la fina capa de sudor que la cubre. Algo pequeño camina sobre su pierna, una hormiga tal vez, que le provoca una sensación de leve cosquilleo. Inspira profundamente y siente sus pulmones llenarse de aire seco y entonces huele. Percibe el fuerte aroma de la tierra negra y lo refrescante de la hierba sobre la que se encuentra. Luego, escucha por primera vez. Poco más que el susurro de la brisa y el murmullo distante de un río. Se incorpora y se sienta, allí donde se encuentra.

Hasta ahora no había abierto los ojos, despertó su mente y luego sus sentidos uno por uno, en sucesión. Le llegó el turno a la vista. Despegó los párpados poco a poco, no sabía hace cuanto tiempo no lo hacía pero parecía casi haber perdido la práctica. Cuando por fin vio, no vio nada de lo que había sentido, olido o escuchado antes. Al menos, no de la manera en que creía recordarlo. Al abrir los ojos sintió el calor del Sol alejarse de inmediato. La tierra sobre la que estaba era el vacío del espacio. La hierba, pequeños filamentos de luz. A lo lejos el Sol era blanco y notó a la Luna que era azul. Con algo parecido al temor pero sin llegar a serlo, alzó la mano para verse a sí misma. Su cuerpo era transparente y un extraño resplandor blanquecino marcaba su silueta. Las gotas de su sudor eran pequeñas estrellas flotando en el espacio, algunas se juntaban en su pecho y caían al vacío como lluvia. Su cabello flotaba y brillaba radiante como una nebulosa.

Se puso de pie, mientras el frío de la nada se hacía cada vez mayor. Sólo el Sol flotando a lo lejos ofrecía una promesa de calor. Caminó hacia él y notó que cada paso de sus pies provocaba una onda de luz que viajaba en todas direcciones. La hierba de luz temblaba con cada pisada y las estrellas, infinitamente distantes, pulsaban a su ritmo. A medida que se acercaba al Sol éste se hacía más pequeño, aunque no perdía su calor y ella poco a poco lo podía sentir cada vez más. Notó mientras caminaba que la Luna, al igual que ella, parecía dirigirse al Sol. Pronto descubriría que no se equivocaba.

Finalmente llegó hasta el Sol, que ante sus ojos se había transformado en un hombre, si acaso se puede llamar hombre a un ser hecho de luz. Sin más, él tomó su rostro entre sus manos y la besó, pronto llevó su brazo alrededor de su cintura. Era una escena curiosa, un ser de luz besando a otro hecho aparentemente de nada. Ella podía sentir su calor rodearla, su fuego entrar por su boca. La Luna, que se había transformado en mujer, llegó en ese momento y, para su leve sorpresa, se unió a ambos en el beso. La sensación de sus labios era muy diferente. Sin duda no tenía el calor de los del Sol pero había mucho de sabio y de eterno en su presencia. Era la templanza para la pasión del Sol, la calma para su caos.

Ella llegó antes que la Luna pero supo de inmediato que era ella la invitada. El Sol y la Luna son eternos y están eternamente unidos. De aquel beso con uno y otra derivó algo más. Por largo rato hicieron el amor el Sol de fuego, su Luna de hielo y ella, una mujer hecha de espacio vacío, estrellas y nebulosa. Los dioses le hicieron un regalo, sentirlo todo al mismo tiempo, saberlo todo al mismo tiempo. Le permitieron ser una de ellos. Podía ver el universo entero sin necesidad de abrir sus ojos. Podía ver atrás en el tiempo hacia el origen y adelante hacia el futuro. Mientras yacía con ellos, el Sol y la Luna la llenaron de sí y por un instante ella fue ambos. Finalmente se quedó dormida, al lado de sus anfitriones.

Ha estado dormida y hoy vuelve de un viaje intemporal. Su peso ha doblado la hierba. El calor del Sol abrasa su cuerpo desnudo…